El Alimerka OCB se despide de su histórica casa con una última victoria y un mar de emociones. Un adiós cargado de gratitud, memoria y esperanza.

El Alimerka Oviedo Baloncesto se impuso al Caja Rural CB Zamora (72 – 65) en un encuentro lleno de emoción, pasión y, no nos vamos a engañar, mucha nostalgia.

Fue una victoria especial, porque no era un partido cualquiera. Era el último en el histórico Pabellón de Pumarín. Un fortín que ha sido casa, refugio y símbolo durante 12 temporadas en la segunda categoría del baloncesto español.

Desde el primer aficionado hasta el último técnico, pasando por jugadores, trabajadores, entrenadores y voluntarios, todos han dejado una parte de sí en este lugar. Aquí se han vivido ascensos, alegrías, luchas y etapas inolvidables.

Hoy despedimos no solo un pabellón, sino un compañero de viaje que nos ha dado tanto. Un lugar temido por todos los rivales que lo pisaron y amado por todos los que lo hicieron suyo.

Gracias a nuestra afición, que durante tantos años nos ha acompañado, alentado y llenado de orgullo. Sin vosotros, nada de esto habría sido posible. Esta historia también es vuestra.

Gracias, Pumarín. Por todo.

Hoy, más que nunca, lo mejor está por llegar.

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