Uno tiende a creer que los edificios merecen la personalidad de quienes los habitan. Hay casas pobres pero dignas —en Asturias se pueden ver allí donde el carbón dejó sus heridas— o también puede pasar que acabas ocupando un ala gigantiásica de esa cosa que está donde el viejo Tartiere con consejerías. La vida. También hay estadios que traspasan el imaginario colectivo a fuerza de lo que allí se vivió. Montjuic es montaña y mágica, San Mamés catedral (mejor con arco atirantado) la Pionir acongoja y el Estadio de la Paz y la Amistad es una oda a la ironía. Una vez renovado, el Palacio de los Deportes tendrá que ir empapándose de los que lo habitamos y damos personalidad como lugar de diversión y buen baloncesto: cualquier otro resultado será un fracaso. Lo de ayer es un contratiempo pero nunca llovió que no escampara.
Es más, uno ha leído que las organizaciones absorben la personalidad de quienes las conforman. Podemos ser ese club que pilla el primero el Covid después del confinamiento obligando a parar la liga (parece del siglo pasado pero ocurrió anteayer). O al que le roban una canasta en Melilla y no pasa nada o al que se le anega el Palacio de los Deportes y la sede social un día antes de arrancar uno de los proyectos más ilusionantes de los últimos años. Como nadie se lo va a decir a quienes lo merecen lo dejamos escrito: en el OCB hay buena gente y son buenos en lo que hacen (si no no llevas 14 años seguidos tirando con tirachinas en una liga de Stingers o Scuds, lo que prefieran). Que eso que no se ve permee a los aficionados es labor de jugadores y entrenadores para que, cerrando la idea inicial, sí, el Palacio merezca ir calando por más razones que la mesa de dibujo de Sánchez del Río.
Así que sí, entre fregonas y cubos y un susto gordo el Alimerka OCB 26/27 echa a andar mañana en Benavente (12.30 horas, La Rosaleda, entrada gratuita hasta completar aforo) ante el Club Ourense Baloncesto. Y lo hará sin los tres internacionales que a esta hora ya han jugado el primero de los dos partidos que disputan este fin de semana. Daniil Shelist y Félix Terins no disfrutaron de minutos ante Grecia y Finlandia, respectivamente. Mientras que Sander Hollanders anotó ayer seis puntos en 22 minutos de juego en la derrota de Países Bajos ante Alemania.
En su lugar entran en convocatoria Pablo Longarela antes de comenzar su temporada en Getafe y el jugador de la Universidad de Oviedo Nicolás López Álvarez-Tirador que tendrá la oportunidad de debutar con el primer equipo como ya hiciera su hermano Alex.
Del resto y tras diez días de pretemporada, muchas ganas. Ganas de volver a ver a Goodine con la casaca azul, de comprobar la explosividad de Pjay, lo que apunta Williams y lo que puede dar de sí la pareja Barro-Wisne. La progresión de Arias y el poso de Danilo. Sin olvidar a Diarra o el primer partido de Francis con los galones de capitán.
Enfrente, un COB también renovado aunque con viejos roqueros comenzando con Monchjo en el banquillo y continuado con el ex OCB McDonell, Oroz, Zidek o Leimanis (ausentes estos dos últimos junto con Nicolau). Apunta a buen partido y servirá para comprobar las evoluciones de ambas plantillas en sus rodajes teniendo en cuenta que los ourensanos comenzaron una semana antes su pretemporada.
Tras el partido en tierras zamoranas el OCB regresará a Pumarín para preparar el torneo internacional de Viana do Castelo de la semana próxima. La que será una buena piedra de toque ante los tres equipos punteros de la primera división de Portugal. Si pasa algo raro más —esperemos que no, cruzamos dedos— la semana que viene nos aferraremos a los Siniestro: Menos mal…


