El Alimerka OCB deja escapar una oportunidad de oro en Castelló

Alimerka OCB ha caído por 75 a 71 en la disputa de la decimosexta jornada de la LEB Oro 22/23 en la pista de TAU Castelló. Y lo ha hecho tras llegar a los dos últimos minutos mandando por cuatro en el marcador tras un partido de errores e imprecisiones en ambos conjuntos. Finalmente, y tras colocarse por delante al comienzo del último cuarto, el OCB ha visto cómo los locales daban la vuelta al resultado en los instantes finales privando al cuadro de Trifón Poch de una victoria ansiada y necesitada.

Desde el inicio la película del encuentro debería estar llena de cortes desechados a la basura. Al descanso Castelló amasaba 15 pérdidas por 11 del OCB y el 31-31 en el luminoso evidenciaba los nervios, los malos pases, las buenas defensas y el desbarajuste general. Al partido no salió mal del todo el conjunto visitante que frenó las primeras opciones locales. Lo malo era que tampoco encontraba aro y con esas se desayunó un 11-2 de parcial. Mucho para lo exhibido por ambos, pero suficiente pista de por dónde se iba a desarrollar el choque: donde ahora fallo yo, luego tu también. Y mucho. Y así hasta el segundo cuarto cuando con un 25-15 y la máxima para los de Orenga, Trifón tuvo que solicitar tiempo muerto. Del ajuste salió mejor parado el OCB, Comendador remató un contraataque y Thorir embocó de tres para llevar al receso el partido con un justo empate, 31-31.

En la reanudación el OCB volvió a ir a remolque, pero menos, s iempre en partido con buenos minutos de Chuso y Thorir mientras Tau era un manojo de nervios sin poder romper el partido. Así, un triple del albaceteño mandó el cuarto a guardar con el 50-47 y todo por decidir.

En el último, se sumaron a la fiesta el propio Thorir y Doménech y entre los tres le dieron la vuelta para que el OCB disfrutara de una máxima de seis puntos mediado el parcial (57-63). Eran los mejores minutos del Alimerka que rozó el poder quebrar a su rival, sin conseguirlo. Cuando todo parecía que se podía cerrar jugando lento, jugando perro, los visitantes adolecieron de la contundencia necesaria para sellar la victoria. Los fallos de que antes penalizaban al cuadro local se convirtieron en un parcial local de 10-2 para dar la vuelta al partido.

Sin bases jugaron los ovetenses, eso es cierto. Porque a la baja de Peñarroya se unió la falta de forma de Crouch -sin entrenar toda la semana- y se notó. A falta de dos minutos el OCB seguía mandando por cuatro (65-69) y el apagón que devino en derrota fue generalizado. El esfuerzo de todo el equipo -Comendador, Chuso, Oli, Brown, Domenech- se diluyó ante el poso de un Castelló que supo definir mejor cuando más se necesitaba. Sin alardes pero con oficio. Nada que reprochar a los diez y recordar que esto sigue, el próximo sábado llega Alega Cantabria a Pumarín.

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